Doña Célida: haga una obra de caridad

reading_books-1024x768

Hermosillo Sonora, a 17 de julio, 2019



Si usted hace eso, doña Célida, por una parte se habrá ganado un pedazo de cielo (que a nadie cae mal) pero, por otra, la simpatía de muchas personas


Con ese poder que le ha conferido el pueblo del municipio de Hermosillo --igual como lo hizo con otros que no tuvieron capacidad para comprender la simplicidad de atender a sectores de la población de los más necesitados, de los que más sufren y que finalmente pasan por el paisaje de la urbe sin haber sido objeto de una sincera y condoliente mirada--, usted es la persona a la debo dirigirme para solicitarle un favor que se lo van agradecer muchas buenas almas que pululan diariamente por la ciudad, agobiadas por el calor y, en consecuencia, muriendo de sed.

   Doña Célida: por favor abra las llaves y habilite todas las fuentes que tiene Hermosillo instaladas generalmente en sus parques y jardines y que no son muchas. Pero no sólo eso: por caridad de Dios ordene retirar cualquier obstáculo de las mismas como son cercos, palizadas, encierros, muros, etc., de tal manera que todos los animalitos que trotan por las calle de la ciudad como son perros, gatos y palomas buscando un lugar donde saciar su sed, puedan llegar a esas tinajas urbanas.

   Es casi seguro que también acudirán ahí algunas personas a las que nadie brinda o regala un vaso de agua y, menos, tienen un lugar donde recibir aunque sea un poco de brisa que alivie el calor que los agobia. Allí también, en esos surtidores que usted puede ordenar poner en funcionamiento y, quizá, multiplicarlos en aquellos parques y jardines que no cuentan con uno, podrán llegar estos hombres y mujeres a refrescarse, almas necesitadas de atención.

   Si usted hace eso, doña Célida, por una parte se habrá ganado un pedazo de cielo (que a nadie cae mal) pero, por otra, la simpatía de muchas personas bien intencionadas que desearían tener su poder y los recursos económicos que tiene el municipio para socorrer a esas almas de perros, gatos, palomas y menesterosos, todos desamparados, los cuales, querámoslo o no, comparten con nosotros los espacios urbanos.

   Comience por favor habilitando con agua la fuente del Mercado Municipal y retire las oprobiosas barras de hierro que la cercan. Y por favor que no se permita que nadie contamine esa bendita agua con detergentes, como ya lo hicieron en el pasado en ese mismo lugar.

   Sigamos y repitamos los buenos ejemplos: en otros lugares son las mismas autoridades municipales las que proporcionan y acondicionan espacios donde la gente y los animales, locales o visitantes, pueden sortear el calor de las horas más riesgosas.

   Nuestro verano es largo y extremoso. Y esta sería una buena y humanitaria acción.

COMENTA ESTA NOTA







REDES SOCIALES

AsiInforma.mx © 2017